El Ayuntamiento tendrá que revisar el proyecto y aportar mucho más dinero para intentar adjudicar una nave abierta, sin vestuarios y que no estará preparada para fiestas ni equipada para la práctica deportiva con esta primera inversión como reconoce Minguet. La licitación de la pista deportiva cubierta de Xilxes ha quedado desierta después de que ninguna empresa presentara una oferta para ejecutar las obras. El resultado supone un serio revés para uno de los proyectos más anunciados por el equipo de gobierno del Partido Popular y pone en cuestión tanto su planificación como la valoración económica realizada. El presupuesto de licitación ascendía exactamente a 1.062.835,25 euros, IVA incluido, de los cuales 878.376,24 euros correspondían al importe sin impuestos. A pesar de superar el millón de euros, ninguna constructora ha considerado viable asumir la ejecución en las condiciones económicas y técnicas planteadas por el Ayuntamiento. La obra proyectada consiste esencialmente en una estructura de hormigón prefabricado con una cubierta tipo deck. El propio proyecto establece que el edificio no tendrá cerramientos en sus fachadas y quedará abierto por los laterales. Contará con una pista de fútbol sala, otra de bádminton, instalación eléctrica y recogida de aguas pluviales, pero no contempla en esta fase vestuarios, cerramientos, climatización ni insonorización. Por tanto, no estamos hablando de un pabellón deportivo terminado ni de un verdadero espacio para fiestas, sino de una gran nave cubierta solo por arriba todavía incompleta que no se podrá utilizar. El propio alcalde, Ismael Minguet, ya reconoció que esta primera actuación no dejaría el espacio preparado para celebrar fiestas ni completamente acondicionado para la práctica deportiva. La primera fase se limitaría a una cancha techada, sin vestuarios, cerramientos ni aislamiento acústico. El Ayuntamiento tendrá que poner más dinero La declaración de desierta evidencia que el presupuesto preparado por el Ayuntamiento no resulta atractivo o suficiente para las empresas constructoras. Para volver a sacar la obra a licitación, el equipo de gobierno tendrá que estudiar las causas, revisar los precios, modificar las condiciones o incrementar de forma considerable la aportación municipal. La cifra necesaria para despertar el interés de alguna constructora podría aproximarse a 1,5 millones de euros, aunque el importe definitivo deberá justificarse mediante una revisión técnica y económica del proyecto. No se trata todavía de una cantidad oficial, sino de una estimación razonable ante la ausencia total de ofertas y el importante incremento que puede requerir una nueva licitación. Esto significaría que Xilxes podría acabar destinando cerca de un millón y medio de euros únicamente a levantar la primera fase de una infraestructura que seguirá abierta por los laterales, sin vestuarios y sin las condiciones necesarias para funcionar como recinto de fiestas. Además, cualquier ampliación posterior —cerramientos, aislamiento acústico, vestuarios, instalaciones interiores, accesibilidad completa, protección contra incendios o equipamiento— requerirá nuevas fases, nuevos proyectos y más dinero público. De “Palau de la Festa” a nave sin terminar El Ayuntamiento presentó inicialmente la actuación como una pista deportiva cubierta integrada en un futuro “Palau de la Festa” y defendió que sería un espacio polivalente para actividades deportivas y grandes acontecimientos municipales. Sin embargo, la realidad del proyecto licitado es mucho más limitada. Por más de un millón de euros se pretendía construir solamente la estructura inicial de una nave abierta, dejando para un futuro incierto todo lo necesario para convertirla en una instalación deportiva completa o en un recinto adecuado para fiestas. Ahora, después de quedar desierta la licitación, el coste puede crecer todavía más. El Ayuntamiento deberá explicar cuánto dinero adicional piensa aportar, de qué partidas saldrá, qué parte asumirá la Diputación y cuál será finalmente el coste completo de todas las fases necesarias. También deberá aclarar si resulta razonable seguir aumentando la inversión en esta nave mientras el actual polideportivo municipal continúa cerrado y sin prestar el servicio que debería ofrecer a la ciudadanía. Una planificación que empieza a hacer aguas La falta de empresas interesadas no puede presentarse como un simple contratiempo administrativo. Es una señal clara de que algo no estaba bien calculado. Cuando ninguna constructora quiere ejecutar una obra pública presupuestada en más de un millón de euros, el gobierno municipal debe analizar seriamente el proyecto, los precios y las condiciones antes de comprometer todavía más recursos públicos. Xilxes necesita instalaciones deportivas dignas y espacios públicos útiles, pero también necesita planificación, transparencia y responsabilidad en el uso del dinero de todas y todos. El PP anunció una gran infraestructura deportiva y festiva. Por el momento, lo que existe es una licitación desierta, un proyecto incompleto y la perspectiva de que el pueblo tenga que poner muchos más cientos de miles de euros sobre la mesa para conseguir construir una nave que, una vez terminada esta primera fase, todavía no estará preparada ni como pabellón deportivo completo ni como Palau de la Festa. 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