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El Ayuntamiento anuncia un guarda rural privado mientras sigue pendiente una apuesta por dos policías locales dedicados exclusivamente al campo.

La seguridad del campo merece un compromiso público estable. Recurrir a un guarda rural subvencionado puede aportar apoyo, pero vender esa contratación como una gran apuesta municipal resulta desproporcionado. El gobierno debería explicar qué plantilla, presupuesto y vigilancia garantiza durante todo el año.

Una institución pública debe reforzar sus servicios públicos. La seguridad privada tiene funciones delimitadas y no dispone de las competencias generales de la Policía Local. Su contratación no resuelve por sí sola la necesidad de una presencia policial suficiente en el término agrícola.

La alternativa que defendemos es concreta: dos agentes de la Policía Local destinados exclusivamente al campo, con medios y continuidad. Si el Ayuntamiento considera que esa propuesta no es viable, que explique los motivos y presente sus cuentas.

Además, el guardería rural es una fórmula antigua en Xilxes, los mas mayores lo tienen presente. Recuperarla con una subvención, pero con un guardia privado, con escasas atribuciones en el espacio publico, no constituye ninguna revolución, si no evidencia la falta de compromiso del ayuntamiento con la agricultura, ya que no han impulsado el equipo de gobierno ninguna medida nueva en esta legislatura en el crecimiento agrícola de Xilxes. Presentarla entre consignas y felicitaciones convierte una medida complementaria en un escaparate político.

El campo de Xilxes necesita seguridad pública, inversión y politicas reales de reconstrución infraestructuras. El anuncio tiene más de propaganda electoralista que de compromiso estructural: mucha celebración de una contratación en lugar de crear de verdad una guarderia rural desde la policia local y pocas explicaciones sobre el servicio que se garantiza.

Por Clam